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sábado, septiembre 24, 2022
ReligionEl Papa en el Ángelus: La Trinidad nos estimula a vivir con y para los demás

El Papa en el Ángelus: La Trinidad nos estimula a vivir con y para los demás

  • 3 meses ago
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Renato Martinez – Ciudad del Vaticano
“La Trinidad nos enseña que no se puede estar nunca sin el otro. No somos islas, estamos en el mundo para vivir a imagen de Dios: abiertos, necesitados de los demás y necesitados de ayudar a los demás”, lo dijo el Papa Francisco en su alocución antes de rezar la oración mariana del Ángelus de este domingo 12 de junio, Solemnidad de la Santísima Trinidad, ante los fieles y peregrinos que se dieron cita en la Plaza de San Pedro.
Al comentar el Evangelio según San Juan, que la liturgia propone para esta Solemnidad, el Santo Padre señaló que, “Jesús nos presenta en el Evangelio a las otras dos Personas divinas, al Padre y al Espíritu Santo”. Del Espíritu dice: «No hablará de sí mismo, sino que recibirá de lo mío y se los comunicará a ustedes». Y luego, respecto al Padre, dice: «Todo lo que tiene el Padre es mío». “Vemos – indicó el Pontífice – que el Espíritu habla, pero no de sí mismo: anuncia a Jesús y revela al Padre. Y vemos que el Padre, que posee todo porque es el origen de todo, le da al Hijo todo lo que posee, no se queda con nada para sí mismo y se dona enteramente al Hijo”.
Después de reflexionar sobre las relaciones intratrinitarias, el Santo Padre invitó a pasar a nosotros, a las cosas de las que hablamos y a lo que poseemos. “Cuando hablamos, queremos siempre que se hable bien de nosotros y a menudo hablamos de nosotros y de lo que hacemos. ¡Qué diferencia respecto al Espíritu Santo, que habla anunciando a los otros! Y, sobre lo que poseemos – afirmó el Papa –, ¡qué celosos somos y cuánto nos cuesta compartirlo con los demás, incluso con los que carecen de lo necesario! De palabra es fácil, pero luego en la práctica es muy difícil”.
Por ello, celebrar la Santísima Trinidad, subrayó el Papa Francisco, no es solo un ejercicio teológico, sino una revolución de nuestra manera de vivir. “Dios, en quién cada Persona vive para la otra, no para sí misma, nos estimula a vivir con los demás y para los demás. Hoy – indicó el Pontífice – podemos preguntarnos si nuestra vida refleja el Dios en el que creemos: yo, que profeso la fe en Dios Padre e Hijo y Espíritu Santo, ¿creo verdaderamente que para vivir necesito a los demás, necesito entregarme a los demás, necesito servir a los demás? ¿Lo afirmo de palabra o con la vida?”.
Es por ello, que al Dios trino y uno, indicó el Santo Padre, hay que mostrarlo así, con los hechos antes que con las palabras. “Dios, que es el autor de la vida, se transmite menos a través de los libros y más a través del testimonio de vida. Él, que como escribe el evangelista Juan, «es amor», se revela a través del amor. Pensemos en las personas buenas, generosas, mansas que hemos conocido – señaló el Pontífice – recordando su manera de pensar y actuar podemos tener un pequeño reflejo de Dios-Amor. Y, ¿qué quiere decir amar? No sólo apreciar y hacer el bien, sino antes incluso, en la raíz, acoger a los otros, hacer sitio a los otros, dejar espacio a los otros”.
Para entender mejor esta revelación de Dios-Amor, el Papa Francisco invitó a pensar en los nombres de las Personas divinas que pronunciamos cada vez que hacemos la señal de la cruz: en cada nombre está la presencia del otro. El Padre, por ejemplo, no sería tal sin el Hijo; del mismo modo el Hijo no puede ser pensado por sí solo, sino siempre como Hijo del Padre. Y el Espíritu Santo, a su vez, es Espíritu del Padre y del Hijo.
“En resumen – concluyó el Papa – la Trinidad nos enseña que no se puede estar nunca sin el otro. No somos islas, estamos en el mundo para vivir a imagen de Dios: abiertos, necesitados de los demás y necesitados de ayudar a los demás”. Así pues, hagámonos esta última pregunta: ¿Soy un reflejo de la Trinidad en la vida de todos los días? ¿Se queda la señal de la cruz que hago cada día en un mero gesto ocioso o inspira mi manera de hablar, conocer, responder, juzgar, perdonar? Para poder responder a estas preguntas, el Santo Padre pidió a la Virgen María, hija del Padre, madre del Hijo y esposa del Espíritu, que nos ayude a acoger y testimoniar en la vida el misterio de Dios-Amor.
El Ángelus es una oración recitada, en recuerdo del Misterio de la Encarnación, tres veces al día: a las seis de la mañana, a mediodía y a las seis de la tarde, momento en el que se toca la campana del Ángelus.
El nombre Ángelus deriva de la primera palabra de la oración en latín: Angelus Domini nuntiavit Mariae… La plegaria consiste en tres frases sencillas sobre la Encarnación de Jesucristo y tres Ave Marías.
El Papa recita esta oración junto a los fieles en la plaza de San Pedro los domingos a mediodía y en las Solemnidades. Antes, pronuncia una breve alocución basada en las Lecturas del día. Tras el rezo del Ángelus, saluda a los peregrinos.
Desde el domingo de Pascua hasta el de Pentecostés, en lugar del Ángelus se reza el “Regina Coeli”, oración que recuerda la Resurrección de Jesucristo y tras la que se recita el Gloria tres veces. 
Angelus
Angelus Dómini nuntiávit Mariæ.
Et concépit de Spíritu Sancto.
Ave Maria…
Ecce ancílla Dómini.
Fiat mihi secúndum verbum tuum.
Ave Maria…
Et Verbum caro factum est.
Et habitávit in nobis.
Ave Maria…
Ora pro nobis, sancta Dei génetrix.
Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
Orémus.
Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine,
méntibus nostris infunde;
ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus, per passiónem eius et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum.
Amen.
Gloria Patri… (ter)
Requiem aeternam…
Benedictio Apostolica seu Papalis
Dominus vobiscum.Et cum spiritu tuo.
Sit nomen Benedicat vos omnipotens Deus,
Pa ter, et Fi lius, et Spiritus Sanctus.
Amen.
Ángelus
V/. El ángel del Señor anunció a María,
R/. y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
V/. He aquí la esclava del Señor.
R/ Hágase en mí según tu palabra
Dios te salve, María…
V/. Y el Verbo de Dios se hizo carne.
R/Y habitó entre nosotros
Dios te salve, María…
V/. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.
R/.Para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de Nuestro Señor Jesucristo.
Oremos: Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas, para que los que hemos conocido, por el anuncio del ángel, la Encarnación de tu Hijo Jesucristo, Nuestro Señor, seamos llevados por los méritos de su Pasión y Cruz a la Gloria de su Resurrección. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
V/. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R/. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén (tres veces).
 
V/. Concédeles, Señor, el descanso eterno.
R/. Y brille para ellos la luz eterna.
Descansen en paz. Amén.
 
Bendición apostólica o papal
V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.
V/.¡Bendito sea el Nombre del Señor!
R/. Ahora y por siempre.
V/. Nuestro auxilio es el Nombre del Señor.
R/. Que hizo el cielo y la tierra.
V/. La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo, y Espíritu Santo descienda sobre vosotros.
R/. Amén.
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