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martes, octubre 4, 2022
ReligionMéxico. Monseñor Cabrera: La libertad religiosa no es una lucha por el poder

México. Monseñor Cabrera: La libertad religiosa no es una lucha por el poder

  • 5 meses ago
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Alina Tufani Díaz – Vatican News
Una semana significativa para la Iglesia mexicana concluyó con el mensaje de los obispos de la Conferencia Episcopal de México al pueblo mexicano, donde además de reafirmar los signos de esperanza que como cristianos vivimos en Jesucristo Resucitado, revelan las preocupaciones y desafíos sociales y eclesiales que siguen siendo una prioridad pastoral. La libertad religiosa, la polarización social, la violencia, las “lecturas unilaterales de los tiempos y el sectarismo, lamentablemente dejan poco espacio al diálogo y al bien común. Al menos esto es lo que se desprende de la conversación de Vatican News con monseñor Rogelio Cabrera López, arzobispo de Monterrey y presidente de la Conferencia episcopal de México (CEM).
La tradicional Asamblea Plenaria del episcopado, este año fue marcada por dos eventos relevantes, la conmemoración del XXX Aniversario del Restablecimiento de las relaciones entre la Santa Sede y México, con la presencia del Secretario de Estado del Vaticano, cardenal Pietro Parolin, y la celebración del Primer Encuentro Eclesial de México.
En 1992, el Estado mexicano aprobó constitucionalmente el reconocimiento público de las Iglesias y las religiones y, con ello, la posibilidad de reanudar las relaciones entre la Santa Sede y México. A 30 años de este acuerdo, se realizó un evento organizado por la Nunciatura Apostólica, que contó con la presencia del cardenal Parolín, miembros del episcopado mexicano y autoridades diplomáticas, académicas y políticas del país. El tema escogido para este aniversario fue “La laicidad positiva y la libertad religiosa”.
 
En México, siempre ha habido una dificultad para poder extender la libertad religiosa en plenitud a todos los ciudadanos a causa del tema del Estado laico, y creo que hemos ido caminando en una nueva concepción del Estado laico, no como un Estado opuesto a la religión y opuesto a las Iglesias, sino como un Estado garante de las libertades. Esa es la laicidad abierta de la que hablamos en esta conmemoración y que también el cardenal Parolin, quiso subrayar”, explica monseñor Cabrera al hablar de los avances y desafíos en estos 30 años.
“Aún en México la libertad religiosa no la tenemos en plenitud”, enfatiza el arzobispo, pues se habla más bien de “libertad de culto”. De allí, la necesidad de “fortalecer la libertad de expresión y la libertad de cada Iglesia y religión de poder enseñar y compartir sus convicciones con la sociedad. “Estamos dando pasos para entender que la libertad religiosa no es una lucha por el poder, sino una garantía para todos los ciudadanos y para una mejor convivencia en nuestro país, ya que si hay libertad religiosa se fortalecen todas las libertades.

El mensaje final de la plenaria habla de una época de cambios que, sin embargo, en lugar de llevar a una transformación constructiva que busca el bien común y la unidad, ha llevado a una polarización social, donde “ha venido a menos la primacía del ser humano y su dignidad”.  

Desgraciadamente – subraya monseñor Cabrera – las visiones individualistas o reducidas a grupos se están imponiendo sobre el bien de todos. Creemos que polarizar es sectorizar o fragmentar la sociedad, por eso hemos llamado a todos los ciudadanos, a las escuelas, a la clase política, a quienes imparten justicia, a cuidar la unidad del país, porque al país no lo podemos dividir en buenos y malos, ni entre los que pertenecen a un partido o pertenecen a otro partido”.
 
En este contexto, el presidente del episcopado mexicano resalta la necesidad de mirar con más objetividad la historia del país porque, así como el pasado tiene luces y sombras, las tiene también el presente. Por ello, explica el prelado, una lectura objetiva hará que los contrastes sean menores y que el sentimiento negativo no se imprima en la sociedad con el riesgo de perder la capacidad de discernimiento.

El primer Encuentro Eclesial de México fue la propuesta del episcopado para escuchar y dialogar con los ciudadanos y los fieles, para encontrar caminos y para poder mantener la unidad.  “El Papa nos ha invitado al Sínodo porque sinodalidad es escuchar y discernir. En un país donde todos se tapan los oídos, es difícil caminar juntos”, advierte el arzobispo de Monterrey al hablar de los momentos difíciles que sigue enfrentando el país.

“En los diálogos que hemos tenido en este encuentro hemos subrayado la gravedad de la realidad.  No podemos ocultar nada, ahí está. Ahí está el dolor de la gente. Ahí está el llanto del pueblo, la violencia crece, la pobreza crece y la salud cada vez está más deteriorada entre los ciudadanos. Hay que escucharlos en esta realidad cruda y dolorosa, pero también entender que la solución viene de la intervención de todos, de los ciudadanos, de las autoridades. Una ciudadanía responsable que cree en el bien y promueve los valores podrá también animar y obligar a que los gobiernos a que se preocupen para resolver las grandes dificultades que tiene el país.
Tras profundizar en el flagelo de la violencia, monseñor Cabrera recuerda que la Iglesia se siente obligada a llevar el consuelo, pero también a llevar esta sensibilidad para que todos asuman con ánimo y con mucha responsabilidad un presente tan delicado para el país.

“El mal y estas situaciones negativas no tienen la última palabra, porque siempre hay esperanza, “primero porque creemos en el Crucificado y Resucitado, porque tenemos el apoyo materno de Santa María de Guadalupe y por qué los mexicanos podemos reaccionar positivamente ante esta realidad”.
 
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