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jueves, septiembre 29, 2022
ReligionIglesia latinoamericana vuelve a celebrar la Pascua en comunidad

Iglesia latinoamericana vuelve a celebrar la Pascua en comunidad

  • 5 meses ago
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Sebastián Sansón Ferrari – Vatican News
Tras una Semana Santa especial, de reencuentros presenciales en los templos luego de la pandemia del COVID-19, de ceremonias con menos restricciones, los católicos latinoamericanos celebran con júbilo la Resurrección de Cristo.
Las distintas Conferencias Episcopales invitaron a participar de los distintos oficios y a ser prudentes, respetando los protocolos de bioseguridad que aún están vigentes, para cuidar la salud de todos. Las transmisiones en directo a través de los medios de comunicación, las redes sociales y plataformas online continúan, para facilitar la llegada a quienes están lejos, solos, enfermos y necesitan una palabra de esperanza.
El santo Pueblo Fiel de Dios ha podido volver a congregarse en las calles para realizar actividades que estaban interrumpidas a causa de la emergencia sanitaria. Tal es el caso de las procesiones, las visitas a las siete iglesias, los Vía Crucis, las celebraciones multitudinarias en parroquias, capillas o al aire libre, entre otras prácticas de piedad.
En este ambiente, los pastores de las Conferencias Episcopales y las Iglesias particulares del continente emitieron sus respectivos mensajes de Pascua, en muchos de los que subrayan el gozo de esta “vuelta a la normalidad”.
El arzobispo Primado de México, Carlos Aguiar Retes, presidió la eucaristía en el Domingo de Pascua en la Catedral Metropolitana. Su homilía giró en torno a la petición de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses: “Hermanos: Si habéis resucitado con Cristo, busquen los bienes de arriba”. En ella, explicó qué significa esta frase y por qué constituye una guía para vivir la Pascua.
En su reflexión para la Pascua, Monseñor Oscar Ojea, obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), describió que la Argentina vive momentos muy difíciles, “asistimos a una cierta descomposición de los vínculos entre actores sociales, reina la profunda desconfianza, se usa un lenguaje agresivo, muchas veces se maltrata; todo esto entretiene en un sentido y hace perder de vista el problema fundamental: como atender las necesidades de nuestro pueblo, especialmente las necesidades más urgentes”.
No podemos -expresó el prelado- negar que el tema de la alimentación pasa a ser un tema fundamental, como el tema de cubrir todas las necesidades primarias. “Al mismo tiempo también tenemos que decir que para la creación de nuevas fuentes de trabajo se necesita mucha creatividad y mucho entendimiento entre la dirigencia”, añadió.
Ojea invitó a pedirle al Señor “poder poner por encima de todo las necesidades de nuestro pueblo, que no nos distraigamos en posicionamientos hacia el futuro que nos distraigan y nos quiten la atención de las necesidades fundamentales. Estamos al servicio de nuestro pueblo y a él tenemos que atender”, afirmó.
Monseñor Walmor Oliveira de Azevedo, arzobispo de Belo Horizonte y presidente de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), destacó, en su homilía de la misa de Pascua, “que los cristianos deben buscar para la vida las cosas de lo Alto, donde está Jesucristo, el Salvador del mundo, como recomienda el apóstol Pablo, escribiendo a los colosenses”, dijo.
Según Oliveira, esta invitación-recomendación vale para nosotros, sobre todo cuando experimentamos en nuestro corazón aprietos, dificultades y cuando lanzamos nuestra mirada sobre el mundo y vemos tanto desajuste.
El Cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, capital de Uruguay, expresó en su tradicional video pascual que en la noche de Pascua “nos unimos a la alegría de la victoria de Cristo sobre el pecado y sobre la muerte”.
Vivimos tiempos difíciles -aseguró el prelado- y recordó que “acabamos de salir de una pandemia, estamos viviendo los horrores de una guerra y tenemos la propuesta de una ley que atenta contra la vida humana”, en referencia al proyecto de ley sobre eutanasia y suicidio asistido.
En medio de eso, según Sturla, “nos llega la Pascua como un mensaje: Cristo ha vencido la muerte, el pecado, el mal. Eso nos desafía a nosotros, que somos sus testigos, a anunciar la alegría de la Pascua, en la defensa de la vida humana y en tratar de ver al otro como un hermano, no como un adversario”.
Durante la misa de la Resurrección, Monseñor José Luis Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana, invitó a pedir al Señor que “quite de nosotros la levadura del pecado, de la mentira, de la injusticia y renueve nuestra vida personal, familiar, social. Haga de nosotros panes ácimos de sinceridad y verdad”.
Rueda aseguró “cuatro verdades para nuestra vida”: “El Señor Resucitado acompaña nuestro camino”; “El Señor Resucitado dialoga, escucha, se interesa por nosotros”; “El Señor Resucitado es cercano”; “El Señor Resucitado nos renueva a todos”.
En una nota emitida el 17 de abril, la Arquidiócesis de Panamá expresó que, “después de dos años de no celebrar la Semana Santa a causa de la pandemia, los panameños se desbordaron en manifestar públicamente su fe, en procesiones, eucaristías y dramatizaciones recordando la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, organizadas en poco tiempo luego del anuncio de las autoridades de salud, de permitir los eventos masivos guardando las medidas de bioseguridad”.
El comunicado también recoge el mensaje del arzobispo de Panamá, Mons. José Domingo Ulloa, durante el Domingo de Resurrección, quien destacó el compromiso que tienen los cristianos frente a una cultura que “pretende poner entre paréntesis a Dios, a la religión y al Evangelio”, donde el hombre de hoy -se lee en el texto- no está abierto al mensaje de salvación; en un mundo de laicismo a ultranza, “con una cultura hostil a la presencia de Dios y de la religión en el ordenamiento social”.
En Ecuador, Monseñor José Adalberto Jiménez Mendoza, el vicario apostólico de Aguarico un cantón ubicado en la provincia de Orellana, en la región amazónica, envió un saludo fraterno y alegre, “porque Cristo, nuestra Pascua y Quien da sentido a nuestra vida y vocación ha Resucitado, mostrándonos que su Amor lo puede todo, porque vence a la muerte”.
Moseñor Jiménez afirmó que “en nuestra misión y camino sinodal que hemos emprendido al encontrarnos con cientos de personas hemos tocado la muerte de muchas maneras: en la guerra de Rusia contra Ucrania y otras guerras en otros países y al interior de muchas comunidades y familias; en la corrupción; en las muertes violentas; en el hambre; en las divisiones y violencia intrafamiliar; entre los emigrantes que sufren el rechazo; en la indiferencia; en la injusticia; en el dolor de los enfermos y en la soledad de cada persona privada de libertad y en cada pobre..”.
Hemos visto también -aseguró- la muerte en la destrucción de la Casa Común y de los Pueblos que habitan la Amazonía; en la contaminación de la selva, de sus ríos, en la deforestación de sus bosques, en el atropello a los indígenas…
Monseñor Oscar Aparicio, obispo de Cochabamba, animó a ser testigos de la Resurrección, que infunda el gozo pascual en un mundo “donde sigue presente la deshumanización, la guerra, el odio, la venganza, la división, la muerte. La resurrección y la salvación que nos trae el Señor no solo hay que vivirla, hay que también quererla y adoptarla”.
“Nuestros odios nos llevan a demasiado a destruir al ser humano. Nuestra ansia de poder llega a extremos enormes. Sin embargo, este que debería estar entre los muertos no está porque vive, y esto es también para nosotros. De nosotros se dirá, gracias a Jesús, buscas a aquel que está entre los muertos o crees que está entre los muertos, no lo busques, ha resucitado, Él vive”, dijo.
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