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domingo, septiembre 25, 2022
Sociedad¿Compaginar trabajo y estudios acaba 'quemando' a los universitarios?

¿Compaginar trabajo y estudios acaba ‘quemando’ a los universitarios?

  • 6 meses ago
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¿Compaginar trabajo y estudios acaba 'quemando' a los universitarios?

Shutterstock / NikolaJankovic

El paso del instituto a la universidad representa un gran cambio, tanto a nivel académico como personal y social. La universidad genera nuevas exigencias que, junto con las expectativas de futuro, incrementan la sensación de estrés.

Este periodo coincide con el paso de la adolescencia a la edad adulta y, en algunos casos, con el proceso de separación familiar. Todo ello conlleva asumir más responsabilidades, la organización del tiempo y nuevas tareas, así como la obligación de adaptarse a un medio nuevo, poco habitual. En este periodo, algunos estudiantes se ven obligados a tener una actividad laboral remunerada para poder hacer frente los gastos económicos.

El síndrome de estar quemado en el ámbito académico

El estrés es una reacción del cuerpo a un desafío o demanda que nos acompaña a lo largo de la vida. Los estudiantes universitarios en sus procesos académicos se comportan como cualquier profesional, es decir, bajo presiones y sobrecargas en las tareas académicas. Es aquí donde podemos hablar propiamente del síndrome de estar quemado (conocido también como burnout) en este ámbito.

Este se caracteriza por la sensación de no poder dar más de uno mismo, tanto física como psíquicamente; una actitud de crítica negativa, pérdida del interés, de la trascendencia y del valor de los estudios. Además, genera dudas sobre las expectativas y la capacidad que el estudiante tiene sobre sus propias capacidades en el logro de los retos académicos.

El modelo actual de sociedad, con las brechas salariales y la crisis económica ha afectado mucho a las clases sociales trabajadoras y la clase media. Este hecho ha obligado a muchos estudiantes a tener que compaginar los estudios con un trabajo. De esta forma, ha impactado de forma directa en su rendimiento académico.

Los estudiantes que trabajan pasan más horas en el trabajo que en la universidad. La actividad laboral y académica por sí mismas generan estrés. Cuando esta situación se percibe como exagerada, incide de forma negativa, prevaleciendo una incompatibilidad entre las exigencias en el trabajo y las capacidades de las personas. Todo ello deriva en factores que predisponen al síndrome de estar quemado. Desde esta perspectiva, el estudiante que trabaja resta horas disponibles para desarrollar tareas académicas.

Compaginar trabajo y estudios no es lo que estresa a los estudiantes

En este escenario, el objetivo de nuestro estudio fue analizar si el hecho de combinar los estudios universitarios y el trabajo remunerado se asocia con el síndrome de estar quemado académico en los estudiantes del primer curso de la Universidad de Vic-Universidad Central de Catalunya (UVic-UCC). Además, queríamos comprobar también si existía una relación con el rendimiento académico.

El trabajo se realizó sobre una muestra de 301 estudiantes (de un total de 710 de las personas matriculadas). Pertenecían a los grados de medicina, enfermería, fisioterapia, psicología, biotecnología, administración y dirección de empresas, educación social, periodismo, ingeniería de automoción y ingeniería mecatrónica.

Un tercio de los estudiantes combinaban sus estudios con el trabajo. De ellos, más de la mitad trabajaban menos de 20 horas por semana y tres de cada diez entre 20 y 35 horas por semana. Los grados con más estudiantes con empleo fueron enfermería (57,9 %), ingeniería de la automoción (40 %), educación social y periodismo (ambas 38,5 %).

El 16,9 % de los estudiantes que respondieron la encuesta cumplieron los criterios del síndrome de estar quemado. Sin embargo, no se encontraron diferencias significativas entre las personas que compaginaban el trabajo y los estudios y las que solo estudiaban. Por tanto, los resultados nos confirman que los estudiantes presentan burnout académico, tanto si trabajan como si no, al inicio del primer curso del grado.

Al analizar el rendimiento en los estudios mediante las cualificaciones del expediente académico, tampoco observamos diferencias significativas entre los universitarios que estudian y trabajan y los que solo estudian.

Con las respuestas recibidas podemos afirmar que el rendimiento académico no se ve afectado por el hecho de combinar el trabajo remunerado y los estudios universitarios. Pero quienes compaginan ambas tareas perciben en mayor medida la falta de tiempo como una dificultad significativa para superar el curso.

Autoestima y rendimiento académico

En relación a las subescalas de este síndrome, hemos encontrado una relación inversa entre la autoestima y el agotamiento emocional, así como una relación directa entre la autoestima y la eficacia académica. Con ello hemos constatado, como hacen otros autores, que los estudiantes con una autoestima más baja tienen mayor probabilidad de acabar quemados en el ámbito académico.

En cuanto a la percepción de la propia salud y el nivel de estrés, los estudiantes que no compaginaban ambas tareas tuvieron una percepción más alta de poder tener problemas de salud que los que sí lo hacían. Por último, los resultados no mostraron diferencias significativas entre ambos grupos en cuanto al nivel de estrés, autoestima y calidad de vida.

Estos resultados nos han permitido diseñar programas de prevención y de intervención dirigidos a los estudiantes. El objetivo es que adquieran estrategias cognitivas y conductuales para saber gestionar mejor las situaciones estresantes. De la misma forma, la universidad puede ofrecer así apoyo y orientación a los estudiantes.

Nuestra investigación deja la puerta abierta a nuevos estudios que evalúen los niveles de este síndrome académico durante todo el grado y su relación con compaginar los estudios universitarios y el trabajo remunerado. Esto hará posible elaborar nuevos programas de prevención y de intervención para reducir la incidencia de problemas sanitarios. Además, los estudiantes podrán percibir el apoyo para compaginar ambas actividades.


Anna Comella Company, excolaboradora del Departamento de Psicología de la Universitat de Vic – Universitat Central de Catalunya, ha colaborado en la elaboración de este artículo

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

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